7.06.2011
Tuvimos ciertas dificultades en un principio pues el comedor se demoró un poco en poder ser usado pues tenía que terminar de secarse pero rápidamente entramos a arreglar todo.
Yo separé las bolitas que íbamos a usar y mi misión era mezclarlas y sacar una por una y esa sería cantada para el bingo.
Repartimos rápidamente los cartones, conectamos el micrófono, implementamos la pizarra y listo, teníamos todo para empezar.
Este bingo fue más organizado que el primero pues ya teníamos una experiencia pasada y ya sabíamos como hacer las cosas y como motivar a los ancianos. Tal como hicimos la primera vez, hicimos una sección de poemas, cantos, y ¡hasta de baile con las ancianas! La pasamos muy bien y personalmente me divertí un montón.
Me sentí muy contento de hacer esta actividad diferente a la de todas las semanas pues pude interactuar más con los ancianos y como yo también entregaba los premios, podía ver su gran cara de felicidad cuando se los entregaba y creo que estas actividades grandes y especiales nos unen más.
Finalmente me parece que hicimos un buen trabajo porque los ancianos quedaron felices, contentos y satisfechos con lo que gano cada uno.

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