miércoles

18.04.12 - Día 37

El primer día con Cristopher

Hoy es la primera jornada completa que vamos a pasar con nuestro niño. Estaba muy emocionado camino al colegio porque era mi oportunidad de comenzar bien con Cristopher porque me parece que la primera impresión es sumamente importante cuando conoces a alguien. 

Estuvimos un rato en el auditorio organizando las actividades para el día. Tuvimos un problema de planeación generado por la desorganización de los grupos, pues las actividades planeadas en un inicio eran sobre los grupos originales que habíamos formado, pero como Amelia nos ubicó en otros grupos, surgió una desorganización que nos retrasó un poco, pero pudimos improvisar de buena manera.

Lo que yo y el grupo de los niños menores planeamos cumplir hoy fue:

En primer lugar hacer actividades en el salón, llevamos temperas y hojas con dibujos para que los niños puedan meter su dedo en la tempera y pintar los dibujos así.

Luego, en un segundo momento, bajaríamos al patio, en donde podríamos jugar el juego de las "chapadas", "encantados" y "mar y tierra".

Cuando quisimos poner en práctica esto, subimos al salón y nos dimos con la sorpresa que era la hora de refrigerio de los niños, así que tuvimos que acompañarlos mientras terminaban su comida. Cristopher terminó de comer muy rápido y guardó todo en su lonchera. 

Algo que me llamó mucho la atención fue que durante todo el tiempo que estuve allí, a Cristopher le llamaba muchísimo la atención todos los objetos brillantes de la sala. Mi compañero llevaba un reloj en la muñeca, y Cristopher se lo sacó y empezó a jugar con este por un largo rato como si fuera la creación más maravillosa de mundo. Esto demostró que puede crear todo un mundo en su cerebro a base de pequeñas cosas.

Luego empezamos a pintar, resultó un poco difícil, pues Cristopher, al tener un funcionamiento bajo, no le gusta seguir indicaciones y se paraba de su silla cada cinco minutos e intentaba irse corriendo. Lo logró en un momento y tuve que perseguirlo por la institución, hasta que una profesora lo agarró y me explicó que tenía que llevarlo al baño un segundo. Cuando salió, era hora de bajar al patio. Aquí no pudimos realizar ninguna de las actividades planteadas pues los niños fueron sumamente difíciles de controlar y simplemente jugamos con ellos en los toboganes y pequeños castillos.

Cristopher en el patio de juegos estaba muy pegado a otro niño, Fabrizio, quien luego descubrí que era su hermano, que también padecía de TEA. Se divertían mucho juntos pero eran muy escurridizos y corrían por todo el patio. Tuve que estar persiguiéndolo controlando de que no se golpee ni se caiga. 

Finalmente me tuve que ir y me despedí de Cristopher con un abrazo, esperando que me recuerde para la próxima visita.

14.04.12 - Día 36

DÍA DE ACCIÓN

Hoy ha sido uno de los días más divertidos que he vivido pues tuvimos la experiencia del día de acción, con el objetivo de enfrentar nuevos desafíos y vivir una experiencia diferente.

Partimos temprano hacía la Primera Brigada de Fuerzas Especiales en chorrillos, el corazón del ejército peruano. 

Cuando bajamos del bus tuvimos que formar rápidamente en filas pues apareció el Gral. Zapata, quien sería nuestro instructor ese día. Nos enseñó lo básico que debíamos hacer como "comandos". Aprendimos a pararnos en posición de firmes, en descanso, como marcar el paso, marchar a paso ligero y de cuando en cuando nos hacía hacer ranas a quienes no seguían indicaciones.

Nuestra sección haciendo ranas.

Luego, comenzamos a correr por la pista del recinto militar, dirigiéndonos al museo de la operación militar "Chavín de Huántar". Mientras corríamos debíamos ir cantando, asimilando a lo que hacen los militares. El fin del canto era ir desfogándose y soltando energía para perder la tensión y amenizar de alguna forma la marcha.

Cuando llegamos al museo-réplica, se presentó otro teniente, el encargado de ese museo y que también participó en la operación militar Chavín de Huántar del 22 de abril del año 1997. Se nos explicó toda la operación con la ayuda de maquetas, fotos, y réplicas. Pudimos aprender que fue una operación de rescate de rehenes sumamente exitosa y pudo haber sido considerada perfecta. Además, marcó el fin de uno de los grupos terroristas más importantes del Perú, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. 



También nos mostraron un video sobre el terrorismo en el Perú. Esta charla y explicación me pareció muy útil pues el programa de Diploma del Bachillerato Internacional se enfoca principalmente en la historia universal y deja de lado la historia nacional, así que esta experiencia fue muy útil para conocer sobre nuestro pasado y valorarlo más.

Después de esto, seguimos nuestro recorrido corriendo hasta entrar a la escuela de paracaidistas, donde realizaríamos el llamado "Salto de Confianza", el cual consistía en lanzarnos desde una torre de práctica de paracaidismo de cinco pisos de altura, sujetados por arneses que evitarían nuestra caída, con el fin de enfrentarnos a nuevas experiencias y hacer algo que no habíamos hecho jamás. Esta era la temida torre:


Nos pusimos los chalecos y arneses y escuchamos las indicaciones de los expertos. Me tocó estar en el primer grupo de atrevidos que saltarían. Al estar en el borde de la torre y ver hacía abajo, el miedo que me sucumbió fue terrible, sin embargo, me armé de valor y me lancé al vacío confiando en que los arneses me protegerían de una caída, y obviamente, así fue. 

Ese soy yo en el salto

Luego de que todos saltaron, la experiencia nos pareció increíble y queríamos repetirla, pero el tiempo no estaba a nuestro favor, teníamos que partir. Regresamos al bus en nuestra formación militar luego de haber pasado una cansada pero divertida mañana. 

Esta experiencia de acción nos ayudó a tomar decisiones, pues teníamos que elegir si saltar de la torre o no; a enfrentar nuevos desafíos que no podemos encarar todos los días, y por último a tener confianza.


11.04.12 - Día 35

¡Hola Cristopher!

Finalmente, el día tan ansiado llegó, hoy íbamos a conocer al niño con quien trabajaremos todo este año.

A diferencia de lo que habíamos pensado nosotros acerca de los grupos de "niños pequeños y niños grandes", Amelia iba a ser quien nos ubicaría en grupos de acuerdo al niño que nos tocase. Yo esperaba con ansias que me tocara un niño pequeño.

Los nombres se empezaron a llamar y seguía sin escuchar el mío, hasta que finalmente mencionó: "Alvaro Aguirre con Cristopher Loza, 4 años". Estaba muy emocionado, no sabía exactamente el por qué, sin embargo, oír el nombre del pequeño me producía alegría, ya tenía muchísimas ganas de conocerlo.

Salimos al patio todos a esperar que bajen los chiquitines de su recreo para poder ubicar al nuestro y empezar el proceso de interacción. Finalmente sonó el timbre y bajaron corriendo varios niños que se dispersaron en el mar de juegos. Obviamente no sabía cual era Cristopher pues no tenían ninguna etiqueta con su nombre y no lo había visto antes. Amelia vino donde yo estaba y apuntó a un pequeño niño de polo gris que corría de un lado a otro por la resbaladera. Era él.

Fui corriendo a su encuentro y le dije "¡Hola Cristopher!" y él me respondió con lo que menos me imaginaba: "¡Hola Cristopher!", aquí encontré el primer signo del TEA, repetición de lo que escucha como medio de lenguaje. Rápidamente se dio cuenta de su error y se rió un ratito, luego, salió disparado corriendo y lo empecé a seguir. 

Mientras todos los demás niños eran tranquilos y calmados, Cristopher era todo lo opuesto. Por alguna extraña razón quería entrar al auditorio y al final se las arregló para entrar, Amelia me dio permiso para tenerlo ahí un rato. Cristopher paseaba por toda la sala y se sentaba en todas las sillas hasta que Amelia lo hizo mantenerse quieto. Parece que me tocó el más activo y problemático.

Finalmente, acompañé a Cristopher a su salón y me despedí de él. Me vio perdidamente pero logré que me diga "chau".

04.04.12 - Día 34

El día de la observación

Hoy nos volvimos a dirigir al colegio Siempre Amanecer, listos para una nueva jornada. Esperábamos que sea el último día de charla pues estábamos llenos de ganas de poder interactuar con los niños. 

Llegamos temprano al colegio y esperamos un rato en la sala a que llegue Amelia. Cuando llegó, seguimos la rutina de la mañana al tener un momento rápido de reflexión y oración. Luego, nos dirigimos a la sala-auditorio de siempre, sin embargo, esta visita rompería un poco la rutina.

La tarde se dividió en dos momentos: El primer momento fue el de una especie de repaso de todo lo que habíamos aprendido sobre el autismo hasta ese momento. Comentamos acerca de las dificultades que tenían que vivir las personas con TEA. Todo este resumen que hicimos me hizo sentir poco agradecido de las cosas que tengo, pues he nacido con una capacidad totalmente funcional y sin mayores problemas de desarrollo, sin embargo, estos pequeños e inocentes niños no solamente sufren de discapacidades mentales, sino también de la discriminación de personales que no reconocen el TEA. Es decir, un niño con autismo que no haya sido reconocido, en otras palabras, que no se le preste atención a esta condición especial y se le haga vivir bajo los parámetros de una persona cualquiera, puede generarle fuertes abusos en su contra. Si es que el niño asistiese a una escuela regular, sus compañeros de clase podrían burlarse de él pues tiene muchos problemas de aprendizaje y no tiene el diagnóstico de "autista". Muchas veces no valoramos las cosas que tenemos porque no imaginamos una vida sin estas.

El segundo momento de la tarde fue el de la observación. Amelia nos dio la oportunidad de salir en pequeños grupos a la hora del recreo de los chicos para observar su comportamiento y poder ver toda la teoría que habíamos aprendido en práctica.

Cuando me toco salir al patio y vi a aproximadamente 7 u 8 niños corriendo por el patio, pude comprobar lo que se nos había enseñado. Cada niño corría y jugaba por su cuenta, ninguno establecía una relación con otro, es decir, todos los juegos eran de a uno, pues establecer reglas y un comportamiento adecuado para un juego de a dos les resulta muy complicado. Habían niños que estaban haciendo un ejercicio de caminar en línea recta; si lo intentaban solos les resultaba imposible, necesitaban de una persona que esté ahí cogiéndola de ambos brazos para guiarlo. Nos limitamos solamente a observar mas no a interactuar directamente con ellos.

Luego de esto, para finalizar la jornada, regresamos a la sala y compartimos cada uno lo que habíamos visto. Muchos estuvieron de acuerdo con mi idea pues fue muy notorio. 

28.03.12 - Día 33

La charla informativa continúa


Tal como se nos había dicho, el proceso de preparación para poder trabajar con los pequeños no sería cosa fácil ni de juego. Hoy, la cuarta sesión de CAS, tuvimos otra charla larga e informativa.

Fue una rutina similar a la de la semana pasada. Salimos temprano del colegio y al llegar al colegio pasamos a la sala de auditorio donde habíamos estado la clase pasada. Apareció Amelia y antes de comenzar hicimos una pequeña reflexión y una oración para ponernos en presencia del Señor.

La charla de hoy estuvo plenamente basada en evaluar las deficiencias que caracterizan a un niño autista y aprender qué hacer y qué no hacer. También se nos mostró un power point y unas presentaciones audiovisuales para estar seguros de qué esperar de las futuras interacciones. Amelia nos advirtió que era posible que el niño que nos toque ni siquiera nos vea ni nos preste la más mínima muestra de atención pues tenía muchas carencias de relaciones sociales.

Se nos explicó además que debíamos estar pendientes del niño cada segundo, porque eran capaces de irse corriendo en el menor descuido y causar un escándalo.

Básicamente de eso trató la charla del día de hoy, categorizamos las características de un niño con TEA en los grupos de "relaciones sociales, lenguaje y comportamiento". Cada día el reto se veía más difícil, sin embargo, sentía que con todos estos nuevos conocimientos que estábamos adquiriendo, estaríamos preparados.

Terminó el día y retornamos al colegio, hasta este punto no habíamos podido tener ningún tipo de interacción con los niños.

martes

21.03.12 - Día 32

Al colegio por primera vez

Hoy, miércoles 21 de marzo, tercera sesión de CAS, asistimos por primera vez al colegio Siempre Amanecer. Salimos muy temprano de nuestro colegio con muchas ansias de poder empezar a trabajar con los chiquitines. Después de unos veinte minutos en el bus, llegamos al corazón de Miraflores, donde se encuentran las instalaciones de Siempre Amanecer. Por fuera se veía como una casa común y corriente de la zona, sin embargo, cuando entramos por la puerta principal pudimos empezar a conocer la magia de este lugar.

Pasamos a una sala junto a la recepción donde esperamos un momento a que nos den las indicaciones respectivas. Llegó una señora y se presentó. Nos dijo que su nombre era Amelia, y era la psicóloga del colegio; ella sería la encargada de darnos las charlas de información previas a la interacción con los niños.

Nos dirigimos entonces a una sala cerrada, una especie de auditorio. Para llegar aquí cruzamos casi todo el colegio. Pude observar que se dividía en dos corredores principales con varios salones en cada uno de estos, luego había una escalera que llevaba al patio de juegos, con resbaladeras, pasamanos y otros juegos para niños, y ahí al lado estaba la sala.

En la sala todos nos presentamos y dimos un motivo de por qué escogimos este proyecto. Yo expliqué que era un reto nuevo que me propuse a afrontar y estaba decidido a no darme por vencido aunque las condiciones puedan ser adversas.

Luego, la psicóloga nos mostró una presentación de power point donde explicaba qué era el autismo. Entre muchas cosas, afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, creando en los niños conductas inusuales. Además, los niños que padecen del TEA, son incapaces de establecer relaciones sociales normales y tienden a "vivir en su propio mundo".

El tiempo pasó volando y era hora de irnos. Todo lo aprendido el día de hoy me convenció de que esta experiencia sería un reto de verdad y nos iba a costar bastante a todos pues es nuestro primer acercamiento al TEA.
Nos entregaron una tarjetita de la institución con el lema "Sigamos las huellas de la esperanza. Derrotemos al espectro autismo."

14.03.12 - Día 31

Empezamos a planear

Hoy tuvimos nuestro segundo día de CAS. Nos reunimos en un salón todos los que habíamos escogido el proyecto en el colegio Siempre Amanecer. Para esto, cada uno tenía la tarea de buscar información sobre el autismo entre la semana para estar preparados para empezar a planear los proyectos. 

Dentro del salón, nuestro asesor Gregorio nos explicó que generalmente en el colegio la división de los niños es de: un grupo de niños pequeños (entre los 4, 5, 6 y 7 años) y un grupo de niños grandes (entre los 9 y 11 años). Gregorio nos dio la libertad de escoger a cual de estos dos grupos pertenecer. Esta decisión fue mucho más difícil que la de la semana pasada, sin embargo, me basé en los mismos parámetros. Quería un reto, algo difícil y complicado, para poder poner mis habilidades al máximo, entonces elegí estar con los niños menores, pues supuse que los mayores, al haber tenido una mayor trascendencia en el colegio, tendrían un nivel de funcionamiento más alto.

Parece que todos mis demás compañeros siguieron mi misma idea pues en el grupo de los niños pequeños habían muchas más personas que en el grupo de los niños grandes, entonces, para ser democráticos, realizamos un sorteo para ver quienes debían pasar al otro grupo con el fin de tener la misma cantidad de personas en cada grupo. Estuve nervioso al momento del sorteo pues quería quedarme con mi decisión, y para mi suerte, pude permanecer en este grupo.

Gregorio nos explicó en qué consistirían los primeros días de CAS. La psicóloga del colegio nos daría unas charlas para estar preparados para la interacción con los niños con TEA, y recién después de unas tres o cuatro sesiones podríamos interactuar directamente con ellos.

La actividad principal que realizamos este día fue reunirnos en los grupos generados (de niños grandes y pequeños) y plantear posibles proyectos a realizar cuando podamos interactuar con los niños. Nuestras ideas fueron las siguientes:

_Pintar con los dedos.
_Crear muñecos de plastilina.
_Hacer alguna dinámica o juegos al aire libre.
_Manualidades.

Esperamos ir la próxima sesión a sugerirle estas actividades a la psicóloga a ver qué nos dice. Aquí terminó la sesión del día de hoy.

07.03.12 - Día 30

El inicio de una nueva aventura

Hoy, miércoles 7 de marzo del 2012 fue nuestro primer día de Creatividad, Acción y Servicio en nuestro segundo año del Programa del Diploma del Bachillerato Internacional. La nueva coordinadora de CAS, la profesora Victoria Arce, nos reunió a todos los alumnos en la Sala de Usos Múltiples del colegio para darnos las indicaciones del trabajo de este año.

En la pequeña caminata hacia la Sala de Usos Múltiples, sentí mucha emoción pues mi experiencia de CAS del año pasado había resultado sumamente gratificante. Conocí a mucha gente increíble que marcaría de alguna forma mi vida, aprendiendo que las personas mayores tienen cosas magníficas que pueden ofrecernos. Toda esta alegría que sentía de recordar las bonitas visitas al albergue María Rosario Aráoz el año pasado me motivaron mucho más para el trabajo de este año, pues sabía que podía llegar a ser también una experiencia invaluable que me dibujaría una sonrisa en la cara en el futuro.

Cuando llegamos al SUM, la profesora Victoria nos presentó a los dos profesores que serían los asesores de los proyectos de CAS este año, el profesor Samuel Román, y el profesor Gregorio Segovia. Antes de explicarnos en que consistía cada uno de los proyectos, realizamos una dinámica llamada "Muralla, pistola y liebre" para soltarnos un poco y tener una mejor disposición hacia el trabajo.

Se nos presentaron los dos proyectos, el primero era en el colegio de niños con trastorno espectro autista (TEA), Siempre Amanecer; y el segundo es en el hogar transitorio San Luis. El primer proyecto consistía principalmente en tratar directamente con niños con TEA y realizar actividades para ayudar a mejorar su desarrollo social, cognitivo y motriz. El segundo proyecto presentaba a niños que había sido abandonados por sus familias y vivían en el hogar transitorio San Luis, en este proyecto deberíamos jugar con los niños además de ayudarlos con sus tareas. Se nos dio la posibilidad de escoger el proyecto al que perteneceríamos.

Aunque pensé que sería un momento de muchas dudas, mi decisión fue muy clara y rápida, quería trabajar con los niños con autismo en el colegio Siempre Amanecer. ¿Por qué? Porque era un reto. Sabía muy poco del espectro autista en ese momento, pero esto no era un impedimento, al contrario, atacaba mi espíritu indagador de querer aprender más y poder ayudar a personas con algún tipo de discapacidad. Sabía que sería mucho más difícil que el otro proyecto, pero era un reto que me propuse y quería enfrentar. Entonces, después de esta pequeña reflexión, fui a donde estaba la ficha de inscripciones y debajo del título que decía "Colegio Siempre Amanecer", escribí con mucha seguridad: Alvaro Aguirre.

Así terminó el primer día y me fui a mi casa con el objetivo de empezar a investigar sobre el autismo.