Partimos puntualmente al albergue, llegamos y nos dimos con la sorpresa que otro colegio, el Liceo Naval, también estaba allí. H
ubo una confusión que luego nos explicó la directora del albergue. En esta primera impresión vi que el albergue era grande, bastante espacio abierto y fue construido por la municipalidad, el alcalde Castañeda Lossio.
Pasamos la mayor parte del día esperando en el bus y afuera a que se organizaran los coordinadores de CAS de nuestro colegio y del otro. Luego, la directora discutió junto a nosotros el proyecto de creatividad que podríamos desarrollar. La idea de recolectar historias de los ancianos y publicarlas tuvo buena repercusión ent
re todos.
Finalizando el día, dimos una vuelta por el albergue familiarizá
ndonos con el lugar. Conversamos un rato con un anciano que nos contó que él a diario trabajaba en el taller haciendo canastas de materiales como mimbre y paja, y luego las vendía.
Al retirarnos los ancianos nos preguntaron felices e ilusionados cuando regresaríamos, ahí fue donde empecé a sentir lo humano que iba a ser la realización del proyecto.

Nuestro asesor Samuel Román tomando asistencia
El grupo destinado al servicio en el albergue María Rosario Aráoz.
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