miércoles

19.09.12 - Día 55


Adiós

Hoy fue la despedida en el colegio Siempre Amanecer y fue una experiencia única y linda. Partimos temprano como de costumbre con muchas ganas de pasar un último día lindo con los chicos. Cuando estaba en el bus comencé a recordar todas las experiencias lindas que pasamos en el año con Cristopher y Angello, y me puse un poco triste porque esta sería la última vez pero al mismo tiempo contento de haber pasado tantos momentos extraordinarios.
Llegamos y nos dirigimos a los salones. En esta oportunidad, le pedimos a las profesoras del albergue que se formé un solo grupo con todos los niños así podíamos hacer una actividad más grande.
En primer lugar, llevamos recortes de cartón en forma de máscaras de super héroe y le dimos uno a cada niño. Angello me saludó efusivamente, algo poco común en él, y esto me hizo sentir muy contento. Me senté a su costado con muchas tiras de papel de colores, el cual él rasgó y luego pegó con mi ayuda en la máscara. Por momentos no me hacía caso y fue un poco frustrante, pero al final logramos hacerlo juntos. A Angello le gustó su mascará porque se lo ponía frecuentemente en los ojos y me sonreía, esto me subió aún más los ánimos para trabajar.

Luego, decidimos dejarles como recuerdo a todos los niños del salón un polo de nuestro colegio pintado con témperas por ellos mismos. Para esto, pusimos el polo en la mesa y lo rodeamos con unos envases de tempera abiertos. Me senté con Angello e intenté decirle que pinte el polo con sus dedos pero no me hizo caso. Sin embargo, cuando le hice un ejemplo de lo que tenía que hacer, comenzó a hacerlo. Me sentí orgulloso de esto pues además de lograr que trabaje me sentí como un ejemplo a seguir suyo y esto me gustó mucho. Finalmente pusimos la huella de su mano el polo y quedó muy bonito.



En esta foto estoy yo con mi compañera Cristell pintando con el pequeño Angello y la pequeña Sofía.



A continuación quisimos preparar una actividad un poco más dinámica donde podamos jugar con los niños. Para esto nos desplazamos al auditorio que está en el primer piso del albergue. Allí encontramos un gran número de objetos que podíamos utilizar para armas una pista de obstáculos. Luego, cada niño hizo el recorrido acompañado de su amigo mayor. A Angello le gustó mucho esto y me sentí feliz al verlo emocionado. Después de jugar un rato regresamos a los salones y fue el momento de despedirnos de los chicos.

Sabía que Angello es pequeño y probablemente no tomaría la idea de una “despedida” de manera correcta, por eso evité decirle en cualquier momento que ya no regresaría nunca más. Simplemente le dije que la pasé muy lindo con él todo este tiempo, le di un abrazo muy fuerte y le dije que me acordaré de él todos los días.

En general esta experiencia de CAS fue muy linda. Cada miércoles que pasaba en el colegio me hacía darme cuenta que las diferencias son lo que más nos une a todos. Entre todas las cosas que me enseñó CAS resaltó la tolerancia, la paciencia, la perseverancia y la empatía. En parte me siento triste porque se acabó pero estoy contento de haber tenido la oportunidad de conocer a esta gente maravillosa, tanto en el colegio Siempre Amanecer este año como en el albergue municipal María Aráoz el año pasado.

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