miércoles

29.08.12 - Día 52

Un final feliz


Hoy volví al colegio después de haber estado ausente una semana por motivos personales. Como mi último encuentro con Angello resultó frustrante y desmotivador, decidí ir esta ocasión con el doble de entusiasmo y ganas de trabajar, con el fin de contagiárselas a mi niño para poder hacer un buen trabajo juntos. 

Al llegar al colegio Siempre Amanecer, la profesora encargada del salón nos comunicó que la última hora de la sesión se utilizaría en una fiesta en el auditorio de una pequeña niña de otro salón. Consideré esta una buena oportunidad para entablar una mayor relación de amistad con Angello.

Sin embargo, antes de ir a la fiesta debíamos realizar dos actividades en el salón. En primer lugar trajimos dibujos impresos de un personaje de una película para niños con el fin de motivarlos. Recorté en varios pedazos una hoja de papel crepé que le di a Angello para que haga bolitas. Ocurrió lo mismo que en las sesiones anteriores, Angello no quiso trabajar y se distraía fácilmente con los materiales del trabajo. Un tiempo después tuve que ayudarlo a concentrarse cogiéndolo de las manos y pegando junto a él las bolitas de papel en el dibujo.

A continuación llegó el momento de tomar la lonchera y Angello tampoco quiso comerla esta vez. Fue algo muy frustrante que me bajó un poco los ánimos pues había ido con mucha más energía el día de hoy que no tuvo efectos positivos en el trabajo. 

Finalmente llegó la hora de la fiesta y todo cambió. Cuando bajamos al auditorio y nos reunimos con todos los demás niños Angello cambió repentinamente. Salió conmigo contento a bailar y estuvo dando saltos de felicidad por todo el auditorio, nunca lo había visto tan contento. Me jalaba de los brazos y me perseguía. Esto me hizo sentir muy bien porque sentí que todo el esfuerzo que había hecho para atraer su atención estaba dando frutos por fin.

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