martes

22.11.11 - Día 29

El fin de una gran experiencia

Hoy ha terminado un espléndido año de CAS en el albergue María Rosario Aráoz. Nos dirigimos lo antes posible al albergue con todas las bolsas de las compras llenos de ganas para pasar una bonita tarde. Reunimos a todos los ancianos en el comedor y nos dividimos en dos grupos. Un grupo se encargó de acomodar a todos los ancianos en las sillas y de arreglar el sistema de sonido para poder utilizar un micrófono y poner música del agrado de los residentes. El otro grupo, en el cual me encontraba yo, preparamos toda la comida. Yo ayudé a cortar los 6 panetones en 8 pedazos cada uno y luego los envolvimos en una servilleta para entregárselos a los ancianos.
















Después de darle un panetón a cada residente, pasamos a servir galletas y al tener ya caliente la chocolatada la servimos en un vasito a cada uno. Luego, mientras comían, pasamos un vídeo hecho por nosotros mismos en donde cada uno explica lo que significa CAS para él o ella, y que importancia tenía. Tanto los residentes como nosotros nos emocionamos al ver el video y nos
sentimos muy contentos por lo que habíamos realizado hasta ahora.

A continuación, me dirigí con Adrián Silva a ver cómo había quedado el proyecto del biohuerto. Los sembríos estaban muy bien plantados y la jaula de los cuyes y conejos ya estaban ordenadas. Pasamos un rato jugando con los pequeños cuyes y cargando a los conejos.



En la foto se observa a Adrián junto al señor Eslava cargando un conejo cada uno











Regresamos al comedor donde estaban reunidos todos, y como forma de cerrar, decidimos darle un espacio a algunos para decir algunas palabras. Fue allí donde la señora Miguelina, la primera persona con quien hablé en el albergue, se puso de pie con ganas de decir unas palabras a la juventud. La acompañé al frente, donde después de agradecernos por todo, quiso recitarnos un poema, que, aunque no se lo haya acordado por completo, fue muy simpático.



Finalmente, salimos todos, alumnos y residentes al patio central del albergue para tomarnos una foto que recordaremos por siempre por haber sido una grata experiencia que nos llenó de satisfacción y alegría. El proyecto me gustó mucho pues me hizo descubrir habilidades nuevas en mí mismo y me hizo sentirme útil para los demás al causarles una alegría y poder compartir momentos bonitos junto a personas de la tercera edad, con quienes había tenido poca interacción pues rara vez había entablado conversaciones con adultos de la tercera y cuarta edad antes. Lo único que se puede decir es:

GRACIAS ALBERGUE "MARÍA ARÁOZ"

No hay comentarios:

Publicar un comentario