Hoy, miércoles 7 de marzo del 2012 fue nuestro primer día de Creatividad, Acción y Servicio en nuestro segundo año del Programa del Diploma del Bachillerato Internacional. La nueva coordinadora de CAS, la profesora Victoria Arce, nos reunió a todos los alumnos en la Sala de Usos Múltiples del colegio para darnos las indicaciones del trabajo de este año.
En la pequeña caminata hacia la Sala de Usos Múltiples, sentí mucha emoción pues mi experiencia de CAS del año pasado había resultado sumamente gratificante. Conocí a mucha gente increíble que marcaría de alguna forma mi vida, aprendiendo que las personas mayores tienen cosas magníficas que pueden ofrecernos. Toda esta alegría que sentía de recordar las bonitas visitas al albergue María Rosario Aráoz el año pasado me motivaron mucho más para el trabajo de este año, pues sabía que podía llegar a ser también una experiencia invaluable que me dibujaría una sonrisa en la cara en el futuro.
Cuando llegamos al SUM, la profesora Victoria nos presentó a los dos profesores que serían los asesores de los proyectos de CAS este año, el profesor Samuel Román, y el profesor Gregorio Segovia. Antes de explicarnos en que consistía cada uno de los proyectos, realizamos una dinámica llamada "Muralla, pistola y liebre" para soltarnos un poco y tener una mejor disposición hacia el trabajo.
Se nos presentaron los dos proyectos, el primero era en el colegio de niños con trastorno espectro autista (TEA), Siempre Amanecer; y el segundo es en el hogar transitorio San Luis. El primer proyecto consistía principalmente en tratar directamente con niños con TEA y realizar actividades para ayudar a mejorar su desarrollo social, cognitivo y motriz. El segundo proyecto presentaba a niños que había sido abandonados por sus familias y vivían en el hogar transitorio San Luis, en este proyecto deberíamos jugar con los niños además de ayudarlos con sus tareas. Se nos dio la posibilidad de escoger el proyecto al que perteneceríamos.
Aunque pensé que sería un momento de muchas dudas, mi decisión fue muy clara y rápida, quería trabajar con los niños con autismo en el colegio Siempre Amanecer. ¿Por qué? Porque era un reto. Sabía muy poco del espectro autista en ese momento, pero esto no era un impedimento, al contrario, atacaba mi espíritu indagador de querer aprender más y poder ayudar a personas con algún tipo de discapacidad. Sabía que sería mucho más difícil que el otro proyecto, pero era un reto que me propuse y quería enfrentar. Entonces, después de esta pequeña reflexión, fui a donde estaba la ficha de inscripciones y debajo del título que decía "Colegio Siempre Amanecer", escribí con mucha seguridad: Alvaro Aguirre.
Así terminó el primer día y me fui a mi casa con el objetivo de empezar a investigar sobre el autismo.
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