Hoy ha sido uno de los días más divertidos que he vivido pues tuvimos la experiencia del día de acción, con el objetivo de enfrentar nuevos desafíos y vivir una experiencia diferente.
Partimos temprano hacía la Primera Brigada de Fuerzas Especiales en chorrillos, el corazón del ejército peruano.
Cuando bajamos del bus tuvimos que formar rápidamente en filas pues apareció el Gral. Zapata, quien sería nuestro instructor ese día. Nos enseñó lo básico que debíamos hacer como "comandos". Aprendimos a pararnos en posición de firmes, en descanso, como marcar el paso, marchar a paso ligero y de cuando en cuando nos hacía hacer ranas a quienes no seguían indicaciones.
Nuestra sección haciendo ranas.
Luego, comenzamos a correr por la pista del recinto militar, dirigiéndonos al museo de la operación militar "Chavín de Huántar". Mientras corríamos debíamos ir cantando, asimilando a lo que hacen los militares. El fin del canto era ir desfogándose y soltando energía para perder la tensión y amenizar de alguna forma la marcha.
Cuando llegamos al museo-réplica, se presentó otro teniente, el encargado de ese museo y que también participó en la operación militar Chavín de Huántar del 22 de abril del año 1997. Se nos explicó toda la operación con la ayuda de maquetas, fotos, y réplicas. Pudimos aprender que fue una operación de rescate de rehenes sumamente exitosa y pudo haber sido considerada perfecta. Además, marcó el fin de uno de los grupos terroristas más importantes del Perú, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.
También nos mostraron un video sobre el terrorismo en el Perú. Esta charla y explicación me pareció muy útil pues el programa de Diploma del Bachillerato Internacional se enfoca principalmente en la historia universal y deja de lado la historia nacional, así que esta experiencia fue muy útil para conocer sobre nuestro pasado y valorarlo más.
Después de esto, seguimos nuestro recorrido corriendo hasta entrar a la escuela de paracaidistas, donde realizaríamos el llamado "Salto de Confianza", el cual consistía en lanzarnos desde una torre de práctica de paracaidismo de cinco pisos de altura, sujetados por arneses que evitarían nuestra caída, con el fin de enfrentarnos a nuevas experiencias y hacer algo que no habíamos hecho jamás. Esta era la temida torre:
Nos pusimos los chalecos y arneses y escuchamos las indicaciones de los expertos. Me tocó estar en el primer grupo de atrevidos que saltarían. Al estar en el borde de la torre y ver hacía abajo, el miedo que me sucumbió fue terrible, sin embargo, me armé de valor y me lancé al vacío confiando en que los arneses me protegerían de una caída, y obviamente, así fue.
Ese soy yo en el salto
Luego de que todos saltaron, la experiencia nos pareció increíble y queríamos repetirla, pero el tiempo no estaba a nuestro favor, teníamos que partir. Regresamos al bus en nuestra formación militar luego de haber pasado una cansada pero divertida mañana.
Esta experiencia de acción nos ayudó a tomar decisiones, pues teníamos que elegir si saltar de la torre o no; a enfrentar nuevos desafíos que no podemos encarar todos los días, y por último a tener confianza.





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