Tal como se nos había dicho, el proceso de preparación para poder trabajar con los pequeños no sería cosa fácil ni de juego. Hoy, la cuarta sesión de CAS, tuvimos otra charla larga e informativa.
Fue una rutina similar a la de la semana pasada. Salimos temprano del colegio y al llegar al colegio pasamos a la sala de auditorio donde habíamos estado la clase pasada. Apareció Amelia y antes de comenzar hicimos una pequeña reflexión y una oración para ponernos en presencia del Señor.
La charla de hoy estuvo plenamente basada en evaluar las deficiencias que caracterizan a un niño autista y aprender qué hacer y qué no hacer. También se nos mostró un power point y unas presentaciones audiovisuales para estar seguros de qué esperar de las futuras interacciones. Amelia nos advirtió que era posible que el niño que nos toque ni siquiera nos vea ni nos preste la más mínima muestra de atención pues tenía muchas carencias de relaciones sociales.
Se nos explicó además que debíamos estar pendientes del niño cada segundo, porque eran capaces de irse corriendo en el menor descuido y causar un escándalo.
Básicamente de eso trató la charla del día de hoy, categorizamos las características de un niño con TEA en los grupos de "relaciones sociales, lenguaje y comportamiento". Cada día el reto se veía más difícil, sin embargo, sentía que con todos estos nuevos conocimientos que estábamos adquiriendo, estaríamos preparados.
Terminó el día y retornamos al colegio, hasta este punto no habíamos podido tener ningún tipo de interacción con los niños.
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